LUIS | Recepcionista

Luis es el fin del inicio. Recepcionista del Hotel Sextia y ese compañero pesado, oculta una doble cara: la del infiltrado encargado de vigilar a Sara mientras él mismo se pierde en el proceso. ¿Su pecado? Amar en un lugar donde el afecto es una debilidad. Solo es un niñato intentando recuperar a la única familia que le queda, atrapado en un personaje en el que ya ni él mismo se reconoce. Pero al menos mírale a los ojos.

Detrás del personaje

La creación de Luis se inspiró en referentes como Mello de Death Note y Michael Scofield de Prison Break. Es un metiche, un ligón y un «pelota», parece que quiere ayudar, pero solo se mete contigo y te critica. Sin embargo, luego se revela que es mucho más listo de lo que se cree. Luis entró en la mafia para reemplazar a su hermano, la única familia que le quedaba, demostrando que es un luchador y un sufridor con una historia mucho más profunda de lo que parece a primera vista. Aunque su diseño cambió llegué a pensarlo con el pelo más corto, aunque siempre lo imaginé rubio, su esencia siempre ha sido la misma: es un personaje bueno y complejo que, al morir tan pronto, se convierte en el motor que hace despertar a Sara. Su todo representa bien el Ying y el Yang: el Ying es esa parte amable e insoportable, ese tío que siempre te sonríe pero es una mentira, ese pelo rubio que es un tinte para ocultar a un Luis castaño de nacimiento, oscuro, inteligente y manipulador. Es el típico «pesado» que esconde a alguien brillante, un personaje que me apasiona porque tiene un buen lore y una humanidad que sorprende a quien se queda a mirarlo de verdad. Luis se convierte en su propia cárcel al no reconocerse al espejo, al no saber quién es por tener un papel que hace que pase más horas siendo otra persona que él mismo. Una fachada, una mentira, su propio veneno, un arrebato por salir. Un Ying que parece alguien tranquilo y un Yang impulsivo que, al intentar salir, hizo que se lo cargaran.

Luis es el final del principio, es la prueba de que salir no es tan fácil, de la cruda verdad de la mafia. Representa el peso de vivir tras una fachada, donde el rubio del tinte oculta la oscuridad de quien se convirtió en su propia cárcel. Luis es una mezcla de Ying y Yang que, al intentar salir, terminó pagando el precio más alto en un juego donde nadie es quien dice ser.

Jacob Anderson

CEO, Crimson Echo

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